Cómo empezar a hacer hiking en Mendoza si no tenés experiencia

Mendoza tiene algo magnético. Vivir cerca de la cordillera o visitarla por primera vez despierta esa necesidad casi instintiva de ponerse las zapatillas y salir a caminar entre los cerros. Pero cuando mirás esos picos gigantescos que coronan el horizonte, es normal que te preguntes: ¿por dónde arranco si no tengo experiencia? Soy Mateo Rivas y hoy quiero guiarte en tus primeros pasos para que disfrutes de la montaña mendocina de forma segura, responsable y con la confianza de que vos también podés hacerlo.

¿Senderismo, hiking o trekking? No te enredes con los nombres

Muchas veces se usan estos términos como si fueran lo mismo, pero en la práctica hay diferencias que te van a ayudar a elegir la actividad adecuada para tu nivel físico actual. No te preocupes por los tecnicismos, acá te lo explico de forma sencilla:

El senderismo o hiking

Es la forma más accesible de caminar en la naturaleza. Por lo general, se realiza por senderos bien señalizados, de baja a moderada dificultad y se completa en el mismo día. En Mendoza, muchos de estos caminos te llevan a miradores hermosos, cascadas o quebradas sin necesidad de escalar ni de realizar un esfuerzo físico extremo. Es la puerta de entrada ideal al mundo de la montaña.

El trekking

Acá la exigencia sube un escalón. El trekking implica caminatas más largas, a veces de varios días, transitando por terrenos que no siempre están señalizados o que presentan obstáculos naturales importantes. Requiere mayor preparación física, nociones de orientación y, en muchos casos, llevar equipo de acampe y cargar una mochila pesada.

Para empezar tu aventura mendocina, tu norte tiene que ser el hiking. Caminatas cortas de pocas horas que te permitan conocer cómo reacciona tu cuerpo al terreno y a la altura antes de buscar desafíos mayores.

La regla de oro en Mendoza: El respeto a la altura y al clima

La regla de oro en Mendoza: El respeto a la altura y al clima

Mendoza no es la llanura. Acá, incluso los senderos que consideramos de baja dificultad técnica pueden comenzar por encima de los 1.000 o 1.500 metros sobre el nivel del mar. Si decidís hacer una escapada por la Ruta 7 hacia la zona de Alta Montaña, vas a superar los 2.500 metros rápidamente. A esa altitud, el aire es más seco y la presión de oxígeno disminuye, lo que hace que te canses mucho más rápido de lo habitual.

La clave para no pasarla mal es tomárselo con calma. Caminá a un ritmo constante que te permita mantener una conversación sin agitarte. Si sentís que te falta el aire, bajá la velocidad, no tengas vergüenza de parar a descansar. Además, el clima de montaña es extremadamente cambiante: podés empezar la caminata con un sol radiante y calor, y en una hora encontrarte bajo una nube con ráfagas de viento frío. Estar preparado para estas variaciones es fundamental.

Equipo básico para dar tus primeros pasos

Equipo básico para dar tus primeros pasos

No necesitás gastar una fortuna en marcas caras para tu primera salida, pero sí hay elementos de seguridad y comodidad que son totalmente innegociables. Esta es la lista básica que tenés que armar antes de salir de casa:

  • Calzado adecuado: Olvidate de las zapatillas de lona con suela lisa. Necesitás calzado deportivo con buen agarre (con dibujo en la suela) para evitar resbalones en la piedra suelta típica de Mendoza. Si tenés botas de trekking, mejor, pero unas buenas zapatillas de trail running funcionan bárbaro.
  • Vestirse en capas: El famoso "sistema cebolla". Llevá una remera transpirable (evitá el algodón porque retiene la humedad), un abrigo liviano (tipo polar) y una campera cortaviento o impermeable para la capa exterior.
  • Agua y comida: En la montaña mendocina el agua escasea y el aire seco deshidrata rápido sin que te des cuenta. Llevá al menos 2 litros de agua por persona. Sumá snacks calóricos: frutos secos, barritas de cereal, fruta o algún sándwich liviano.
  • Protección solar: En la altura, los rayos UV castigan fuerte. Protector solar factor 50, gorra con visera y anteojos de sol son obligatorios, incluso si el día está nublado.
  • Mochila cómoda: Una mochila de espalda donde te entre todo lo anterior, para poder caminar siempre con las manos libres.

Errores comunes que tenés que evitar al empezar

Errores comunes que tenés que evitar al empezar

Como siempre nos gusta recordar en el sitio, la montaña es un espacio hermoso pero que exige respeto. Estos son los errores más comunes que veo en quienes recién arrancan y que podés evitar fácilmente:

Subestimar el sendero: Pensar que un camino de 5 kilómetros es fácil solo porque la distancia parece corta. En la montaña, el desnivel (la inclinación de la subida) y el terreno irregular cambian por completo el esfuerzo físico requerido.

Salir sin avisar a nadie: Aunque vayas a un lugar concurrido, siempre tenés que avisar a un familiar, amigo o al personal del parque adónde vas y a qué hora estimás regresar. La señal de celular en los cerros suele ser nula.

No llevar abrigo porque hace calor en la ciudad: En la ciudad de Mendoza puede hacer 30 grados, pero a 2.000 metros de altura la temperatura baja notablemente, especialmente si sopla viento del oeste o si se nubla.

No respetar el entorno: La naturaleza de los Andes es sumamente frágil. Lo que sube con vos, baja con vos. Guardá todos tus residuos en la mochila y transitá siempre por los senderos marcados para no dañar la flora autóctona.

Un consejo final de Mateo

Un consejo final de Mateo

Para tu primera experiencia, te sugiero buscar senderos sencillos en la zona de Cacheuta, Potrerillos o en la Quebrada del Durazno. También, si te animás a viajar un poco más por la Ruta Internacional 7, el sendero autoguiado que lleva al mirador de la pared sur en el Parque Provincial Aconcagua (Laguna de Horcones) es una opción maravillosa, corta y de baja dificultad que te va a permitir conectar con la inmensidad de los Andes sin exponerte a riesgos.

La montaña mendocina te espera para regalarte silencios, horizontes inmensos y un cable a tierra único. Preparate bien, respetá tus propios límites y disfrutá de cada paso. ¡Nos vemos en el sendero!