Caminar por los Andes: la belleza y el respeto que imponen nuestras montañas

Hola, soy Mateo Rivas. Si estás acá, es porque la inmensidad de la Alta Montaña mendocina te llama la atención. Y es totalmente comprensible. Caminar por los senderos de Potrerillos, adentrarse en los valles del Cordón del Plata o contemplar las laderas que custodian el camino al Coloso de América, el Aconcagua, es una experiencia que te cambia la perspectiva. Sin embargo, la cordillera no es un parque urbano. Los Andes exigen respeto, preparación y, sobre todo, honestidad con uno mismo.
Cuando uno empieza en el senderismo, es sumamente común cometer errores por falta de experiencia. No te preocupes, a todos nos pasó al principio. Lo importante es aprender antes de calzarse las botas para que tu salida sea un hermoso recuerdo y no un momento de tensión. Hoy vamos a repasar esos traspiés típicos que suelen cometer los novatos al adentrarse en la montaña de Mendoza y cómo podés evitarlos para disfrutar de una aventura segura.
1. Subestimar el clima de montaña y la amplitud térmica

En la ciudad de Mendoza puede hacer un día templado y hermoso, pero a más de 2000 metros de altura la realidad siempre es otra. Uno de los errores más frecuentes es mirar el pronóstico general de la provincia y asumir que en la montaña el clima se va a comportar igual. En los Andes, las condiciones pueden cambiar en cuestión de minutos.
La amplitud térmica en nuestra región es brutal. Podés empezar a caminar bajo un sol radiante que te obliga a usar gorra y protector solar, y dos horas después, el viento de la tarde o una nube que tapa el sol pueden hacer que la temperatura baje diez grados de golpe. Ni hablar de la posibilidad de cruzarte con ráfagas de viento Zonda en las alturas o una tormenta eléctrica repentina. La regla de oro acá es vestirse en capas (el famoso sistema cebolla) y llevar siempre abrigo y una capa impermeable en la mochila, aunque no veas una sola nube al salir.
2. Arrancar tarde: el peligro de perder la tarde mendocina

A mí me encanta descansar un domingo a la mañana, pero si vas a la montaña, tenés que madrugar. Salir tarde es un error clásico de quienes recién empiezan. Muchos piensan: "Es un trekking corto de tres horas, si arranco a las dos de la tarde, llego bárbaro para tomar unos mates arriba". Esto es un error grave por varias razones.
En primer lugar, las tormentas de montaña en la cordillera suelen formarse o intensificarse después del mediodía. En segundo lugar, si te desorientás o avanzás más lento de lo planeado, la noche te puede alcanzar sin que te des cuenta. En la Alta Montaña de Mendoza la oscuridad total llega rápido y, con ella, el frío extremo. Empezar temprano te da un margen de seguridad clave ante cualquier imprevisto en el sendero.
3. No calcular bien el agua y subestimar la sequedad del aire

El aire de Mendoza es extremadamente seco, y a medida que ganás altura, esa sequedad se multiplica de manera notable. A esto se le suma el esfuerzo físico de la subida y la exposición constante al sol. El cuerpo pierde mucha agua a través de la respiración sin que te des cuenta, ya que el sudor se evapora casi al instante.
Pensar que con una botellita de medio litro vas a estar bien para toda la jornada es un error que se paga caro con dolores de cabeza, fatiga extrema y deshidratación. Tampoco debés confiarte de que vas a encontrar agua en el camino. Muchos arroyos de deshielo son temporarios o arrastran minerales pesados que no son aptos para el consumo directo sin un filtro adecuado. Llevá siempre un mínimo de dos litros de agua limpia por persona para una caminata de un día.
4. Confiar ciegamente en el celular y la señal móvil
Hoy en día tenemos mapas interactivos y GPS en el teléfono, lo que es una herramienta excelente. Pero en la Alta Montaña mendocina, la señal de celular desaparece por completo apenas te adentrás en los valles o quebradas. No dependas de la red móvil para saber dónde estás parado.
Además, las bajas temperaturas de la altura agotan las baterías de los teléfonos mucho más rápido de lo habitual. Si usás el celular como tu único mapa y se te apaga, te arriesgás a quedar desorientado. Descargá siempre los mapas para usarlos sin conexión (offline), llevá una batería externa bien cargada y protegida del frío, y si vas a zonas más complejas, no viene mal aprender a leer un mapa físico antes de salir.
5. Usar calzado y ropa inadecuada
Ir a caminar por senderos de piedra suelta con zapatillas urbanas de suela lisa o de lona es una invitación directa a un esguince, un resbalón o una caída dolorosa. El suelo andino es áspero, resbaladizo, lleno de acarreos y rocas filosas. Se necesita un calzado que proteja tu pie, tenga una suela con buen agarre y, preferentemente, que sostenga bien el tobillo.
Tampoco es buena idea usar ropa de algodón como primera capa. El algodón retiene la humedad de tu sudor, se enfría y se queda pegado al cuerpo, lo que puede llevarte a una hipotermia cuando empiece a soplar el viento frío de la cordillera. Optá siempre por prendas de fibras sintéticas o lana merina, que respiran bien y se secan rápido.
Mis consejos personales para tu primera salida segura
Para que disfrutes de tu experiencia en los senderos mendocinos con total tranquilidad, te comparto algunas de mis costumbres y pequeños trucos de montaña:
- Avisá siempre adónde vas: Antes de salir de casa, dejale dicho a un familiar o amigo exactamente qué sendero vas a recorrer y a qué hora planeás estar de regreso. Si por algo no hay señal, ellos sabrán cuándo empezar a preocuparse de verdad.
- El ritmo del paso mendocino: En la subida, caminá a un ritmo constante que te permita mantener una conversación sin agitarte. Si te falta el aire para hablar, es una señal clara de que vas demasiado rápido. La montaña no es una carrera de velocidad, es una prueba de constancia.
- La mochila es para lo esencial: No cargues peso innecesario, pero asegurate de llevar abrigo extra, suficiente agua, comida rica en energía (frutos secos, frutas, chocolate), un botiquín básico y una linterna frontal. Las linternas frontales te salvan la vida si la tarde se estira más de lo previsto.
- Respetá el entorno y no dejes rastro: Recordá que la montaña es un ecosistema frágil. Todo lo que sube con vos, debe bajar con vos. Guardá hasta la cáscara de fruta o el papel higiénico en una bolsita dentro de tu mochila. Cuidar la naturaleza es tarea de todos.
Respetar la montaña para poder volver a ella
El senderismo en Mendoza es una de las actividades más hermosas y enriquecedoras que podés realizar. La inmensidad de los paisajes andinos te llena de energía y te desconecta de la rutina como ninguna otra cosa. No le tengas miedo a la cordillera, pero tenele un respeto enorme. Preparar tu equipamiento con cuidado, estudiar la ruta de antemano y ser consciente de tus propios límites físicos no te hace menos aventurero; al contrario, te convierte en un montañista inteligente y responsable. ¡Nos vemos en los senderos!
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