El sol en la cordillera: por qué se siente más fuerte y cómo cuidarse

El sol en la cordillera: por qué se siente más fuerte y cómo cuidarse

Quienes amamos la Alta Montaña mendocina sabemos que no hay nada comparable a caminar con el cielo limpio de los Andes sobre la cabeza. Ya sea que estés planeando una caminata tranquila por la zona de Puente del Inca, un trekking hacia el mirador del Aconcagua, o simplemente una tarde de mates frente a los picos nevados, hay un compañero que siempre te va a escoltar: el sol. Pero ojo, porque el sol de la cordillera no es el mismo que el de la ciudad o la playa. Acá arriba, las reglas del juego cambian por completo. Además de protegerte del sol, conviene revisar el calzado de hiking para caminar con seguridad en terreno de montaña.

Mi nombre es Mateo Rivas y, como caminante frecuente de estas rutas, aprendí a respetar el clima de altura tanto como a disfrutarlo. Hoy te quiero contar por qué el sol cordillerano es tan intenso y, sobre todo, cómo podés protegerte de verdad para que tu salida sea un recuerdo hermoso y no termines con quemaduras molestas o dolor de cabeza.

¿Por qué el sol quema tanto en la montaña?

¿Por qué el sol quema tanto en la montaña?

A veces pasa que el día está fresco, sopla una brisa suave y sentís que la temperatura es ideal. Te confiás, no te ponés protector y, al volver a casa, tu cara es un fuego. ¿Por qué pasa esto si no hacía calor? La respuesta está en la física de la atmósfera y en la geografía de nuestra querida cordillera.

El primer factor clave es la altitud. A medida que subimos, hay menos atmósfera sobre nosotros. El aire se vuelve más fino y limpio, lo que significa que hay menos filtro natural (como vapor de agua, polvo y gases) para detener los rayos ultravioleta (UV). Se calcula que por cada 1.000 metros que ascendemos, la radiación UV aumenta entre un 10% y un 12%. Si estás en la Ciudad de Mendoza a unos 750 metros y subís hasta Las Cuevas a más de 3.100 metros, la radiación que recibe tu piel es casi un 30% más intensa.

El segundo factor es la sequedad del aire. El clima de la Alta Montaña de Mendoza es extremadamente seco. La humedad ambiente suele ser bajísima, y el agua en suspensión en el aire funciona como un difusor de la radiación. Sin esa humedad, los rayos solares llegan de manera directa y contundente.

Por último, está el efecto del suelo, conocido como albedo o capacidad de reflexión. Mientras que el pasto o la tierra oscura absorben la mayor parte de la luz, las rocas claras, la arena de los senderos y, por supuesto, la nieve, funcionan como espejos. La nieve puede reflejar hasta el 80% de la radiación solar. Esto significa que el sol no solo te pega desde arriba, sino que rebota y te impacta desde el suelo, afectando zonas que normalmente quedan a la sombra, como la parte inferior de la barbilla o la nariz.

La vestimenta adecuada: tu escudo principal

Mucha gente piensa que cuidarse del sol es solo cuestión de ponerse crema protectora. En la montaña, la mejor defensa es física: la ropa que elegís para caminar. Vestirte de forma inteligente te ahorra problemas y te mantiene fresco.

Remeras de manga larga y cuello alto

Aunque haga calor, una remera técnica de manga larga (preferentemente con filtro UV integrado) es la mejor opción. Buscá telas livianas y respirables que dejen salir la transpiración pero mantengan los brazos cubiertos. Las camisas de senderismo también son excelentes porque permiten abrir los botones para ventilar si es necesario.

Gorra o sombrero (la regla de oro)

Una gorra clásica con visera ayuda a proteger los ojos y la frente, pero deja la nuca y las orejas totalmente expuestas. Si vas a pasar muchas horas caminando, te recomiendo un sombrero de ala ancha o una gorra tipo "legionario" que incluya protección para el cuello. Parece exagerado, pero te aseguro que tu nuca te lo va a agradecer al final del día.

El infaltable cuello multifunción

El famoso "cuello" o Buff es una de las prendas más versátiles de la montaña. Te sirve para abrigarte si refresca, pero también para taparte la cara, la nariz y las orejas cuando el sol y el viento se ponen pesados en el sendero.

Protección ocular y cuidado de la piel

Protección ocular y cuidado de la piel

No podemos hablar del sol de los Andes sin hacer hincapié en dos elementos que nunca pueden faltar en tu mochila, sin importar la época del año.

Los anteojos de sol no son un accesorio de moda en la cordillera, son equipo de seguridad. El reflejo de la luz solar en las rocas y la nieve puede causar queratitis solar (una inflamación dolorosa de la córnea). Asegurate de usar anteojos con filtro UV real (categoría 3 para caminatas comunes y categoría 4 si vas a pisar nieve o glaciares). Lo ideal es que sean envolventes para evitar que los rayos entren por los costados.

En cuanto al protector solar, la recomendación de los guías de montaña siempre es usar un factor de protección solar (FPS) de 50 o superior. Aplicatelo media hora antes de empezar a caminar y, esto es fundamental, volvé a ponértelo cada dos horas. La transpiración y el roce de la mochila van barriendo la crema de la piel aunque no te des cuenta.

Mis recomendados y secretos de montaña

Mis recomendados y secretos de montaña

Después de andar bastante por estos rumbos, uno va acumulando mañas y trucos sencillos que hacen la diferencia. Acá te dejo mi lista de consejos prácticos:

  • Cuidá tus labios: La piel de los labios es finísima y no produce melamina. Usá siempre un protector labial con filtro solar y usalo seguido. Los labios paspados por el sol y el viento seco de la cordillera tardan días en curarse.
  • Atención a las orejas y las manos: Son las grandes olvidadas del protector solar. Las manos van todo el tiempo expuestas (sobre todo si usás bastones de trekking) y las orejas sufren muchísimo si llevás el pelo recogido o usás gorra común.
  • No te fíes de las nubes: En la cordillera, un cielo seminublado o con nubes altas (cirros) no te protege. Los rayos UV atraviesan la nubosidad ligera casi sin perder fuerza. Si ves que el día está gris pero hay claridad, la protección sigue siendo obligatoria.
  • La hidratación influye: Una piel deshidratada es mucho más sensible a sufrir quemaduras y a pelarse. Tomar agua constantemente durante la marcha no solo te da energía y previene el apunamiento, sino que mantiene tu piel más resistente.
  • El horario del almuerzo: Si vas a hacer un alto en el camino para comer algo, intentá buscar la sombra de una roca grande o armar una pequeña parada entre las 11:00 y las 15:00 horas, que es cuando el sol pega de manera vertical y con mayor violencia.

Disfrutar de la Alta Montaña de Mendoza es una experiencia maravillosa que nos llena de energía. Respetar el entorno también implica respetarnos a nosotros mismos y cuidar nuestro cuerpo. Con estos cuidados simples, vas a poder caminar horas bajo el cielo azul de los Andes, respirar el aire puro de la cordillera y volver a casa con el cansancio hermoso del sendero recorrido, pero sin las marcas dolorosas del sol.