¿Cómo elegir el calzado adecuado para hiking en montaña?

¿Cómo elegir el calzado adecuado para hiking en montaña?

Caminar por la Alta Montaña de Mendoza es una experiencia increíble. Los senderos que rodean al gigante Aconcagua o las rutas históricas de nuestra cordillera nos regalan paisajes únicos. Pero para disfrutar de verdad y con seguridad, hay que empezar por lo básico: los pies. Elegir el calzado de montaña adecuado no es un tema de moda, sino de prevención y salud en el terreno. Además del calzado, no hay que descuidar la protección solar en la cordillera.

En mis años recorriendo los senderos de los Andes, aprendí que una mala elección de botas puede arruinarte la salida antes de llegar a la mitad del camino. Acá te dejo una guía práctica y técnica para que encuentres tu calzado ideal sin marearte con tantas opciones.

La caña: ¿baja, media o alta?

La altura de la bota (lo que llamamos la caña) determina el nivel de soporte que tendrá tu tobillo. No hay una opción que sea mejor que otra en términos absolutos, sino una adecuada para cada terreno y tipo de caminata.

Caña baja (Zapatillas de hiking y trail)

Son zapatillas reforzadas, muy ligeras y flexibles. Son ideales para senderos bien marcados, llanos y caminatas cortas de un día, como las que podés hacer en los alrededores de Puente del Inca. Te dan mucha libertad de movimiento y son muy cómodas, pero no protegen el tobillo si cargás una mochila pesada o si transitás por terrenos con mucha piedra suelta.

Caña media (Botas mid)

Para mí, este es el punto de equilibrio perfecto para quien empieza a explorar la Alta Montaña. Cubren el tobillo lo suficiente para evitar torceduras causadas por un mal paso en la piedra, pero siguen siendo lo suficientemente flexibles para no resultar incómodas. Son excelentes para trekkings de dificultad media y terrenos mixtos.

Caña alta (Botas de montaña tradicionales)

Estas botas abrazan el tobillo firmemente y ofrecen la máxima protección. Son más pesadas y rígidas, diseñadas específicamente para terrenos técnicos, acarreos de piedra, zonas con nieve o para cuando cargás una mochila de expedición muy pesada. Si estás pensando en aproximaciones más exigentes en la zona del Aconcagua, este es el calzado que necesitás para cuidar tus articulaciones.

La suela: el agarre que te mantiene firme

La suela: el agarre que te mantiene firme

En la montaña, el suelo cambia constantemente. Podés pasar de tierra seca a piedra suelta, roca mojada o pasto húmedo en pocos metros. Por eso, la suela es el componente más técnico y crucial de tu calzado.

Al elegir, prestá atención al dibujo y a la profundidad de los tacos. Los tacos prominentes y espaciados sirven para evacuar el barro y la tierra, mejorando la tracción. Buscá marcas de suelas reconocidas, como Vibram, que garanticen adherencia en roca húmeda. Recordá que una suela demasiado blanda te hará sentir cada piedra en la planta del pie, lo que genera un cansancio muscular muy rápido.

Materiales y membranas: ¿impermeable o transpirable?

Materiales y membranas: ¿impermeable o transpirable?

El clima en los Andes mendocinos suele ser seco, pero en la montaña el tiempo cambia en minutos. Aquí entra en juego la decisión entre materiales sintéticos ligeros o el cuero tradicional, y el uso de membranas. Para complementar tu equipo, conviene entender el sistema de tres capas antes de salir a caminar.

Las membranas impermeables (como Gore-Tex y similares) son excelentes para mantener los pies secos si cruzás un arroyo, si te sorprende una tormenta o si pisás nieve. Sin embargo, tené en cuenta que reducen la transpirabilidad. Si solés caminar con mucho calor, un calzado sin membrana pero muy transpirable mantendrá tus pies secos de sudor, evitando la fricción que causa las molestas ampollas.

Errores comunes al comprar y usar calzado de montaña

Errores comunes al comprar y usar calzado de montaña

Cometer un error con tus botas se paga caro cuando estás a varios kilómetros de la ruta más cercana. Estos son los fallos más habituales que veo en los senderos y que deberías evitar:

  • Comprar el talle justo: El calzado de montaña debe ser entre medio y un talle más grande que tu calzado urbano. Al descender por pendientes pronunciadas, el pie se desliza hacia adelante. Si la bota te queda justa, terminarás con las uñas negras y mucho dolor.
  • Estrenar las botas directamente en la excursión: Nunca uses unas botas nuevas por primera vez en una caminata larga. Ablandalas en tu casa, usalas para caminar en tu día a día y dejá que se adapten a la forma de tu pie antes de llevarlas a la cordillera.
  • Usar medias de algodón ordinarias: Unas botas excelentes no sirven de nada si usás medias de algodón de uso diario. El algodón retiene la humedad del sudor y genera fricción. Usá siempre medias técnicas de montaña hechas de fibras sintéticas o lana merino.
  • No ajustar los cordones según el relieve: Muchos caminan con los cordones flojos por comodidad. En las subidas, el talón debe quedar bien sujeto. En las bajadas, debés ajustar la zona del tobillo para evitar que el pie se deslice hacia la punta de la bota.

Mis consejos de montaña: el truco del probador

Cuando vayas a probarte el calzado, te sugiero ir por la tarde, que es cuando los pies están naturalmente más hinchados después de todo el día. Llevá con vos las medias técnicas que planeás usar en tus salidas a la montaña.

Una vez calzado, empujá el pie hacia adelante hasta que los dedos toquen la punta. En ese momento, deberías poder meter un dedo de tu mano detrás del talón, en la parte trasera de la bota. Si no entra, el calzado es chico. Si te sobra demasiado espacio, el pie bailará y la fricción te lastimará. En la montaña, la prevención empieza en tus pies. Cuidalos, elegí con paciencia y nos vemos en el sendero.