El placer de caminar sin prisa por los Andes

Hola, soy Mateo Rivas. Si estás planeando una escapada a la Alta Montaña de Mendoza, es muy probable que lo primero que se te venga a la cabeza sean las grandes cumbres, las expediciones extremas y el desafío físico. Pero dejame decirte algo: la montaña no es solo para deportistas de alto rendimiento. Los Andes mendocinos tienen una magia que se descubre mejor cuando bajamos un cambio.
En este espacio de lospuquios.com.ar nos gusta promover el disfrute consciente. Por eso, hoy quiero hablarte de las caminatas cortas. Esas que te permiten llenar los pulmones de aire puro, maravillarte con la inmensidad de las paredes de piedra y volver a casa con el alma llena, sin necesidad de sufrir un cansancio extremo o arriesgar tu seguridad.
La montaña no es una pista de carrera: la filosofía del "slow hiking"

Muchas veces veo visitantes que llegan a la zona de Horcones, a las cercanías de Puente del Inca o a los senderos de los valles cordilleranos caminando a un ritmo frenético. Quieren llegar rápido a la "meta", sacarse la foto y seguir viaje. En la Alta Montaña, ese apuro se paga caro. La altura (estamos hablando de caminar a más de 2000 o 3000 metros sobre el nivel del mar) se hace sentir rápido si no le damos al cuerpo el tiempo de adaptarse.
La filosofía del senderismo lento o "slow hiking" propone todo lo contrario. Se trata de entender que el camino es tan importante como el destino. Caminar despacio te permite afinar los sentidos: escuchar el silbido del viento entre las rocas, observar el vuelo de un cóndor, notar cómo cambia la vegetación achaparrada de la estepa altoandina y sentir el sol tibio de la montaña en la cara. No estás compitiendo contra nadie, estás conectando con un entorno que tiene millones de años.
Cómo elegir el sendero corto ideal en Mendoza
Para disfrutar de una caminata sin exigencias extremas, la planificación es clave. En la zona de la Alta Montaña mendocina, sobre la Ruta Nacional 7, hay opciones espectaculares que requieren poco esfuerzo físico pero ofrecen paisajes imponentes. Al momento de elegir, te recomiendo tener en cuenta estos tres puntos:
1. Prestá atención al desnivel, no solo a la distancia
Un sendero de tres kilómetros totalmente plano es muy fácil para cualquiera. Pero esos mismos tres kilómetros con 300 metros de subida constante pueden resultar muy exigentes si no tenés estado físico. Buscá siempre rutas con pendientes suaves.
2. Elegí senderos autoguiados y bien delimitados
Si estás empezando, lo ideal son los circuitos señalizados, como el sendero de la Laguna de Horcones (dentro del Parque Provincial Aconcagua). Es un recorrido corto, de baja dificultad, que te regala una vista panorámica de la pared sur del coloso de América sin requerir que seas un montañista experimentado.
3. Buscá puntos de interés intermedios
No pienses solo en el final del recorrido. Elegí rutas que tengan miradores, formaciones geológicas interesantes o arroyos en el camino. Así, la caminata se fragmenta de forma natural en pequeñas paradas contemplativas.
Mis consejos de montaña para caminar con tranquilidad

A lo largo de los años recorriendo la cordillera, aprendí que los mejores momentos no son los de mayor adrenalina, sino los de mayor paz. Acá te dejo algunas pautas y pequeños "hacks" para que tu próxima caminata corta sea una experiencia inolvidable:
- La regla del paso constante: Caminá a un ritmo que te permita mantener una conversación sin agitarte. Si te falta el aire para hablar, vas demasiado rápido. Bajá la marcha; la montaña te espera.
- El ritual del mate contemplativo: Llevá siempre un termo con agua caliente, mate o un té en la mochila. No hay nada más lindo que buscar una roca cómoda a mitad de camino, sentarse a mirar el paisaje y tomar algo caliente en silencio. Esos diez minutos de contemplación suelen ser el mejor recuerdo del viaje.
- Cuidate del sol andino: En la altura, la radiación es muchísimo más fuerte y el viento fresco suele engañarnos. Aunque la caminata dure solo una hora, usá gorra, anteojos de sol con filtro UV y protector solar de factor alto.
- Vestite en capas (el sistema cebolla): El clima en los Andes es muy dinámico. Podés empezar a caminar con un sol radiante y calor, y a los veinte minutos sentir una ráfaga de viento helado. Llevá siempre un abrigo liviano y un cortavientos en la mochila, aunque salgas en pleno verano.
- Respetá el silencio del entorno: La montaña es el hogar de muchas especies de animales y un refugio de paz para otros caminantes. Evitá gritar o escuchar música con parlantes abiertos. El mejor sonido de fondo es el de la propia naturaleza.
El respeto por la naturaleza empieza en tus pies

Para que estos senderos sigan siendo maravillosos, quienes los visitamos debemos ser guardianes del lugar. Un verdadero amante de la montaña no deja rastro de su paso. Todo lo que llevás en tu mochila (envoltorios, botellas, colillas de cigarrillo e incluso restos de comida orgánica como cáscaras de fruta) debe volver con vos. Las cáscaras de banana o manzana tardan años en degradarse en este clima seco y frío, y además alteran la dieta de la fauna local.
Disfrutar de la Alta Montaña de Mendoza de manera simple y pausada es una de las experiencias más reconfortantes que podés vivir. No hace falta conquistar ninguna cumbre para sentir la inmensidad de los Andes; a veces, solo alcanza con dar unos pasos, sentarse en una piedra y respirar hondo. ¡Nos vemos en el sendero!
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