Observación de fauna andina: el privilegio de compartir el silencio de la montaña

Quienes amamos recorrer los senderos de la Alta Montaña de Mendoza sabemos que cada salida es una hoja en blanco. Caminar por las zonas cercanas al Aconcagua, Puente del Inca o los valles de altura no es solo desafiar la gravedad o disfrutar de paisajes inmensos; es también ingresar al hogar de especies que se adaptaron a uno de los climas más extremos del planeta. Como siempre digo cuando preparamos la mochila: en la montaña, nosotros somos los visitantes.
Ver un animal en su hábitat natural es una experiencia que te vuela la cabeza, pero requiere paciencia y, sobre todo, mucho respeto. En los Andes no hay avistamientos garantizados. No estamos en un zoológico ni en un parque temático. La fauna andina es esquiva, silenciosa y desconfiada, y así es como debe mantenerse para su propia supervivencia.
Las especies más emblemáticas de nuestra cordillera
Si caminás con los ojos abiertos y en silencio, la Alta Montaña mendocina te puede regalar encuentros inolvidables. Estas son las especies más características que habitan la región:
El Cóndor Andino (Vultur gryphus)
El rey indiscutido de las alturas. Con su impresionante envergadura de alas, que puede superar los tres metros, planear sobre las corrientes de aire térmicas es su especialidad. Podés observarlo en las zonas de acantilados y valles profundos cercanos a la ruta internacional. No busqués escucharlo; el cóndor se mueve en un silencio absoluto, dominando el cielo con una elegancia que intimida.
El Guanaco (Lama guanicoe)
Este camélido sudamericano es el verdadero dueño de las laderas áridas. Son animales muy ágiles, capaces de correr a gran velocidad por terrenos donde a nosotros nos cuesta dar un paso. Suelen andar en grupos familiares liderados por un relincho (el macho alfa), que emite un sonido de alerta muy particular cuando detecta peligro. Si escuchás un grito agudo y seco en la quebrada, prestá atención: hay guanacos cerca.
El Zorro Colorado y el Zorro Gris
Son los habitantes más curiosos de la región. El zorro colorado (o culpeo) es más grande y suele verse en zonas de mayor altitud. Aunque a veces parezcan amigables y se acerquen a los senderos o miradores, es vital recordar que siguen siendo depredadores silvestres. Su aparente "simpatía" suele estar ligada a la mala costumbre humana de dejar comida tirada.
El Chinchillón o Vizcacha de la Sierra
Si prestás atención a los grandes roqueríos soleados, especialmente en las zonas rocosas de Puente del Inca o en las paredes de los valles de altura, es probable que veas a este simpático roedor. De orejas largas y cola enroscada, suele quedarse inmóvil sobre las rocas mimetizándose con el entorno. Son extremadamente rápidos para esconderse ante el menor ruido extraño.
El código ético del montañista: normas para no dejar rastro

La regla de oro en la Alta Montaña es simple: que tu paso por el lugar pase completamente desapercibido para la fauna local. Para lograr esto, existen normas éticas que todos los que salimos a caminar por los Andes debemos cumplir a rajatabla:
- Mantené una distancia prudencial: Nunca intentes acercarte a un animal para sacarle una foto de cerca o una selfie. Usá el zoom de tu cámara o binoculares. Si el animal cambia su comportamiento (deja de comer, te mira fijamente, se aleja), significa que estás demasiado cerca.
- Bajo ningún concepto alimentes a la fauna: Este es el error más común y dañino. La comida humana altera su dieta natural, les causa enfermedades graves y genera dependencia. Un zorro que aprende a pedir comida pierde su capacidad de cazar y se expone a morir atropellado en la ruta o a ser atacado por perros.
- Llevate absolutamente todos tus residuos: Esto incluye restos orgánicos como cáscaras de fruta o yerba. La basura orgánica tarda años en descomponerse en el clima seco de la altura y atrae a especies carroñeras o depredadores fuera de sus zonas naturales, alterando el equilibrio ecológico.
- Evitá ruidos molestos: La montaña tiene su propio sonido. Escuchar música con parlantes portátiles o gritar en los senderos ahuyenta a los animales y arruina la experiencia de otros caminantes. El silencio es la mejor herramienta para el avistamiento.
- Cuidado con las mascotas: En la gran mayoría de las áreas protegidas de Mendoza, el ingreso con perros o gatos está prohibido. Las mascotas pueden transmitir enfermedades graves a la fauna nativa o atacar a especies pequeñas.
Mis consejos de montaña para naturalistas aficionados

A lo largo de los años, aprendí que los mejores momentos con la fauna andina ocurren cuando uno menos los busca, pero mejor preparado está. Aquí te comparto un par de tips que a mí me sirven mucho en mis salidas:
Primero, aprovechá las primeras horas de la mañana o el atardecer. Es el momento en que la temperatura es más amigable y muchos animales salen a alimentarse o a buscar agua. El mediodía suele ser un momento de descanso donde la mayoría busca refugio del sol andino.
Segundo, aprendé a leer el suelo. El barro cerca de los arroyos de deshielo o la arena de los senderos suelen guardar huellas perfectas. Identificar las pisadas de un guanaco o los rastros de un zorro es una forma hermosa de conectar con la vida silvestre, incluso si los animales deciden no mostrarse ese día.
La Alta Montaña de Mendoza nos ofrece la oportunidad de desconectar del ruido de la ciudad y conectar con un entorno salvaje y puro. Cuidar de sus habitantes no es solo una responsabilidad legal, es una muestra de gratitud hacia la tierra que nos permite caminarla. Para planificar mejor tus salidas, también conviene entender el clima de montaña antes de salir a caminar.
Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.